jueves, 11 de abril de 2013

AGRONOMÍA CRÍTICA

ACADemia.
El agotamiento ambiental y social del modelo agrícola pampeano, en revisión
C
omo la aldea de galos de
Asterix que resiste “ahora y
siempre” al invasor, crece y
se consolida en la facultad de agronomía
de la UNR la certeza de que
para modificar los efectos negativos
del actual sistema productivo que
reina en la región, hay que empezar
con la formación académica que la
propia casa de estudios brinda a sus
estudiantes.
C omo ocurre con las teorías económicas
dominantes, cada vez más
cuestionadas ante su evidente incapacidad
para resolver los problemas
estructurales de buena parte de la
humanidad, un grupo de docentes y
estudiantes de esa casa de estudios
puso sobre la mesa la necesidad
de revisar las currículas oficiales
durante la 1ª jornada de desarrollo
sustentable organizadas en la sede
que la facultad tiene en la localidad
de Zavalla.
En el menú de discusión prevalecieron
los debates sobre las problemáticas
productivas y sociales
derivadas de los abusos de un modelo
de monocultivo hegemómico
que fue borrando con los años las
huellas históricas de los actores del
sector, y que a la vez genera heridas
cada vez más evidentes y profundas
en el ambiente que lo abarca.
B ajo esa premisa, uno de los ejes
centrales de la jornada de discusión
fue la formación académica que
reciben los futuros ingenieros agrónomos,
que según aseguraron los
docentes que participaron del debate
atiende cada vez más las necesidades
de los agronegocios, dejando
de lado otros paradigmas teóricos y
de gestión.
Formación productivista versus
formación agroecológica, por ese
carril transitó buena parte de la mañana
de discusión e intercambios de
experiencias organizado en un aula
de la propia facultad, en el predio
de Zavalla.
Entre otros cuestionamientos, se
multiplicó el pedido de reformas en
la currícula para introducir conceptos
y temas que están ausentes del
plan de estudios, y que tienen que
ver sobre todo con criterios de sustentabilidad
de los ecosistemas productivos,
medidos no sólo por una
vara economicista, sino desde una
Concentración de la tierra y el desplazamiento de habitantes históricos son algunos de los efectos adversos del modelo productivo predominante.
sector agrícola, todos presentes en
la zona, que está en el centro del
sector agropecuario argentino.
PREGUNTAS.
Silvia Cechetti es
docente de nutrición animal de la
facultad y una de las impulsoras de
las jornadas, que reunieron a unas
50 personas entre expositores, investigadores
y alumnos.
L a docente se preguntó y preguntó
a la audiencia sobre el rol
que debe tener la facultad en particular
y la universidad en general
en los procesos de elaboración de
políticas públicas y de toma de decisiones.
“Tenemos una asignatura
pendiente que es incluir los temas
que salgan del molde productivista
en la currícula, ahí tenemos un claro
saldo deudor”, apuntó.
A l mismo tiempo, aseguró que
vale autopreguntarse por el rol de
los propios docentes, y aseguró que
en este momento la palabra clave a
tener en cuenta es “transición”. Desde
su visión, eso está dado en parte
por la aparición de nuevas demandas
sociales de los sujetos agrarios
del sur de la provincia a raíz de la
prohibición de fumigar cerca de los
núcleos urbanos, y los interrogantes
sobre qué hacer en esas franjas
periurbanas.
P ara Patricia Propersi, también
docente de esa casa de estudios e
integrante del Grupo de Estudios
Agrarios de la facultad, tras la aparición
de esa agenda conflictiva por
Interacción, la
palabra clave
La “nueva agronomía” significa,
también, interactuar de
otra manera con los actores
económicos, productivos
y sociales que están en el
terreno, y no sólo “bajar” el
conocimiento teórico al llano.
Así lo expresó durante las
jornadas la veterinaria Griselda
Muñoz, quien expuso un
trabajo de campo realizado
por docentes y alumnos de
la carrera de agronomía con
las familias de huerteros que
participan del programa de
agricultura urbana que lleva
adelante la Municipalidad de
Rosario.
muna de San Genaro, donde se firmó
un pacto entre diferentes actores
para encontrar una respuesta consensuada
a la pregunta sobre qué
hacer en la franja periurbana. Pero
además, desde el GEA emprendieron
un trabajo en las escuelas de
esa localidad para que se incluyan
temáticas ambientales.
“Si no se puede competir en la
cantidad, hay que intentar competir
con productos de mejor calidad”,
explicó, tras lo cual citó como ejemplo
un proyecto para la producción
y comercialización local de la leche.
“Existe una gran demanda social
sobre qué hacer en la franja periurbana,
y hay que ser capaces de atender
esa demanda desde la facultad”,
dijo. Durante las exposiciones, y para
profundizar la idea de cambiar el
paradigma de formación de los ingenieros
agrónomos, se mencionaron
algunas de las consecuencias socioambientales
que deja tras de sí el
modelo sojero tal como se aplica en
la región pampeana.
C oncentración de la tierra en
pocas manos, desplazamiento de
pobladores históricos de la región,
avance de la frontera agrícola sobre
tierras antes dedicadas a otras producciones,
y destrucción o empobrecimiento
de los suelos a raíz de la
pérdida de nutrientes son algunas
de las consecuencias que se multiplican,
y que permanecen al margen
de los planes de estudio oficiales de
la carrera.
esta nueva demanda social el Estado
“debe asumir sus responsabilidades
y dar respuestas”. “Hay un papel
que los poderes locales pueden y
deben jugar, y nuestra currícula tiene
que tener un lugar para esto, no hay
que quedarse en las necesidades y
presiones del modelo dominante”.
Como ejemplo del papel que la universidad
pública puede desempeñar
para atender estos nuevos focos de
conflictividad social y productiva,
Propersi contó el ejemplo de la co-
Jorgelina Hiba
es pecial para AGROCLAV E
jhiba@lacapital.com.ar
Agronomía crítica: propuestas
para salir del molde productivista
• Desde la facultad
de Zavalla, docentes
y alumnos buscan
incluir criterios
ambientalistas en la
formación académica
de los ingenieros
Sobresale la
necesidad de medir la
productividad de los
sistemas con criterios
que no sean sólo
económicos”
mirada amplia que englobe lo social.
También se trata de abandonar o reemplazar
de a poco el esquema “de
difusión” clásico de las universidades,
donde el académico “reparte”
su conocimiento a los otros, a otro
proceso “de interacción” con el resto
de los actores sociales de los cuales
docentes, investigadores y alumnos
pueden aprender.
En ese marco, y siempre bajo el
telón de la tensión entre la visión
productivista y otra agroecológica,
se plantearon preguntas e interrogantes
sobre el rumbo académico
de la facultad, durante los últimos
años cada vez más enfocada hacia
los temas estrictamente agrícolas
(como la investigación en semillas o
en biotecnología) en detrimento de
otras áreas de estudio.
A parece en ese punto la presión
directa o indirecta que ejercen sobre
los núcleos de creación del conocimiento
los grandes jugadores del
PA ULINA SCHEITLIN / La Capital